100 recuerdos

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La Alameda Imprimir E-Mail

 La Alameda se sitúa en la parte baja de la ciudad, junto a la ribera del río Henares, su extensión abarca desde la ermita del Humilladero, palacete del s. XVI que alberga actualmente la oficina municipal de turismo. hasta el antiguo convento de San Francisco (colegios de las M.M. Ursulinas).Se trata de un parque con más de doscientos años de historia, cuyos árboles y jardines son centenarios, aunque sus árboles actuales sustituyeron a los centenarios olmos que por causa de la grafiosis tuvieron que ser talados durante la década de los 80 (s.xx.).

Hacia 1808 el obispo P. Inocencio Vejarano impulso la construcción de La Alameda aproximándose su diseño a lo que hoy conocemos. La actuación de Vejarano en la Alameda se basó en la delimitación del espacio natural que su conjunto de especies arbóreas formaba, rodeándolo de una barbacana de piedra, ya que este espacio se fusionaba en sus límites con el barrio de San Roque por un lado y las huertas del río por otro, así como sus acequias que venían del Vadillo, arroyo que hasta mediados del siglo pasado aún bordeaba la alameda hasta desembocar en el río. 

 Así cerca del citado colegio de las M.M. Ursulinas aún podemos ver las cuatro columnas piramidales y un arco que preside la entrada desde el lado este en cuya cabecera reza parte del escrito: “…para verdadero solaz de los pobres y ornamento de la ciudad”. Cerca de este colegio se encuentra la ermita de San Roque. En la parte central de la alameda podemos visitar el convento de las Clarisas edificio anexo a una de la iglesias más antiguas de la ciudad la de Ntra. Señora de los Huertos.

La Alameda  ha sido halagada por ilustres escritores y políticos de otros tiempos, así Don Miguel de Unamuno la comparó con el jardín de un balneario, también se celebró un Consejo de ministros en tiempos del Conde de Romanones y en ella fue coronada la Virgen de la Salud. La Alameda hoy en día es un lugar de ocio y paseo donde se puede disfrutar desde un refresco en alguno de sus kioscos, situados en el paseo central hasta el pasatiempo de los más pequeños en sus diferentes zonas de recreo. Junto a los kioscos y la fuente central hay un templete en el que las Bandas de música solían amenizar el vermouth de los domingos o las refrescantes y agradables noches de verano. Enmarcada por una barbacana de piedra donde los seguntinos y veraneantes comparten aperitivos de los bares de alrededor, se puede contemplar en la piedra una bonita reja de forja que ha sido reformada en algunos tramos por los alumnos la escuela-taller de Sigüenza.

Disfrutar de un paseo por este parque rodeado de aligustres,  bajo la copa de los castaños de indias, álamos, abetos, fresnos, cedros o tilos, es un placer para todos los sentidos, que cualquier visitante no se debiera de perder.

Fotos y texto:webmaster.

 

 

Información obtenida del artículo “La Alameda de Sigüenza del Obispo Vejarano”, Juan Antonio Martínez Gómez-Gordo, Anales Seguntinos 2004 (Volumen VII, nº 20), Revista de Estudios Seguntinos del Centro de Estudios Seguntinos de la Asociación Cultural “El Doncel” de Amigos de Sigüenza.

 
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